Cine en casa gracias a los proyectores domésticos

“Dale play que empieza la película”. Se apagan todas las luces de la sala, está conectado el home-theatre, la pantalla de proyección está perfectamente desplegada, y toda la familia acomodada en el sillón, a la espera de un momento único.

Lo que tal vez sólo una década atrás hubiera parecido un excentricismo, hoy ya se está disfrutando en muchos hogares gracias a que la tecnología y el desarrollo industrial han vuelto accesibles al común de la gente los equipamientos necesarios para montar el cine en casa.

En la actualidad los proyectores domésticos aparecen como la más interesante opción para disponer de una pantalla de gran diagonal, que permite no sólo disfrutar de películas casi como en el cine, sino que también permite una sensación incomparable cuando se la utiliza para video juegos.

Variables a considerar

Claro que esta accesibilidad para adquirir los proyectores domésticos suele provocar un exceso de confianza en muchos amantes del cine, que quizás entusiasmados por demás terminan comprando equipos inadecuados. Ya sea porque gastaron de más y no tienen posibilidad de aprovechar adecuadamente el equipo; ya sea porque gastaron de menos y no logran la calidad deseada.

En este aspecto son varios los puntos que se deben tener en cuenta, y el primero de ellos es el entorno físico de la propia casa. La mayoría de los proyectores necesitan un mínimo de cuatro o cinco metros de “tiro”, es decir de distancia, para poder emitir una imagen adecuada. Y no en todos los hogares ese tiro es posible.

También puede que sea necesario montar alguna instalación especial para poder colocar el proyector en una ubicación elevada, de modo tal que no se interrumpa la proyección cuando alguien de la familia se levante. Además hará falta pensar en el cableado, tanto de la fuente de las imágenes (como puede ser el ordenador o un reproductor de DVD), como para el sonido (home theatre) y la alimentación.

Otra cuestión a considerar es la luminosidad en el entorno de proyección, sobre todo en los momentos de luz de día. De este factor dependerán varios otros, como ser si se podrá proyectar sobre una pared blanca o si serán necesarios otros equipamientos como las pantallas de proyección, y también definirá qué tipo de proyector convendrá adquirir, en cuando a su potencia lumínica.

 

Que la pantalla sea una solución

Lo de la pantalla de proyección no es un asunto menor, ya que una buena elección podrá complementar a la perfección la calidad de un proyector y hacer que se aprovechen sus cualidades al máximo.

Las pantallas blancas tradicionales funcionan de maravillas en los ambientes oscuros, pero se convierten en un dolor de cabeza cuando están invadidas por la luz del día o se encuentran en sectores con mucha iluminación.

Para resolver este tipo de “desafíos lumínicos”, la opción recomendable será la retroproyección, es decir una proyección trasera e inversa que permite un excelente aprovechamiento lumínico, al ofrecer mayor brillo y calidad en ambientes muy iluminados.

Y en términos generales, al momento de pensar en una pantalla de proyección se podrán adquirir desde fijas, eléctricas, montadas en la pared, portátiles, con trípode, y para proyección frontal o retroproyección.