T-Mobile no cobrará de más en el extranjero

En 2016, la Unión Europea pretende que se elimine de forma definitiva el Roaming y que haya libertad absoluta para navegar y hablar en cualquier país miembro sin que ello repercuta en el bolsillo de los usuarios. Esta decisión no ha sido bien vista por las operadores en el viejo continente y harán lo posible para que no se lleve a cabo.

Sin embargo, al otro lado del charco, en Estados Unidos, T-Mobile ha anunciado que sus clientes podrán enviar mensajes de texto y navegar por la red en el extranjero sin que ello suponga coste alguno independientemente de la tarifa contratada. Por su parte, las llamadas tendrán un precio máximo de 20 céntimos de dólar por minuto en algunos de esos 100 países en los que podrá utilizarse este nuevo servicio. Entrará en vigor antes de que finalice este mes de octubre.

Este nuevo plan, denominado Uncarrier 3.0, de T-Mobile pretende que los clientes puedan utilizar sus smartphones en sus viajes como si estuvieran en su propio hogar. Sin embargo, y como nota negativa, con el plan básico la conexión a internet en el extranjero será 2G (máximo de 128 kbps) salvo que se contrate uno de los planes que incrementarán la velocidad.

Estos planes para «mejorar» la conexión irán desde los 15 dólares de un día a máxima velocidad hasta 100 Mb, a los 50 dólares que habría que abonar a cambio de dos semanas de datos y 500 Mb, algo que puede resultar atractivo si tenemos en cuenta el precio que habitualmente ponen las operadores por cada Mb consumido fuera de su país. Por el momento la conectividad LTE no está permitida y no se espera que esto se produzca a corto plazo.

La propuesta de T-Mobile resulta algo atractiva, ya que si deja de lado el roaming en parte, puesto que permite el envío de SMS gratuitos pero en cuento a la conexión a internet nos encontramos ante una velocidad, que de no adquirir uno de los planes «extra», es demasiado lenta.

Fuente: T-Mobile

Un cliente enfadado destroza una tienda de T-Mobile

Seguramente a más de uno le ha ocurrido algo similar a lo que le ha pasado a un usuario británico con su factura de telefonía móvil e incluso puede que a alguno se le haya pasado hacer lo mismo que ha hecho este señor.

Puede que en algunas ocasiones en nuestra factura nos llegue un cargo por un servicio del que hemos solicitado su baja en múltiples ocasiones y no nos hayan hecho caso y tengamos que iniciar nuevamente el contacto con los servicios de atención al cliente.

Muy enfadado por esta situación y por haber recibido un cargo que, a su entender, no correspondía, un ciudadano británico decidió tomarse la justicia por su cuenta y de qué manera.

El suceso ocurrió en Manchester, donde Jason Codner, de 42 años de edad, se decidió a acudir a un local de su operador, con su factura para reclamar que le devolviesen el dinero de más que le habían cobrado. Los empleados del local trataron de explicarle que ese cargo sí se correspondía y que era correcto, por lo que no iban a abonarle la cantidad en concepto de devolución que Jason  reclamaba.

Esto no le sentó muy bien al ciudadano que decidió tomarse la justicia por su cuenta, y comenzó a destrozar el mobiliario del local de T-Mobile durante varios minutos.

Tras hacerse público el incidente, la CNET contacto con el operador, el cual aseguró que el importe que reclamaba Jason Codner, fue rechazada por que “Vulneraba claramente las condiciones estabelcidas en el contrato”. Sin embargo, en rumores que han surgido por la red, se ha hablado de que el usuario había comprado un terminal móvil que no funcionaba y que tuvo que acudir a la tienda hasta en tres ocasiones, esperando en cada una de ellas cerca de hora y media, y cuando fue atendido en la última ocasión, su deseo era sustituir el terminal por otro o que le devolviesen el dinero, algo que no ocurrió y que hizo que perdiese los papeles.

No se conoce cual es la verdad sobre el asunto, ya que como en la mayoría de estos casos existen diferentes versiones según quién las cuente, pero en muchas ocasiones los cargos de más así como el trato al cliente, ya sea en la propia tienda o mediante operadores (que a veces ni te entienden ni les entiendes) hacen que el usuario se acabe desesperando y en ocasiones acabe superando ese enfado a las buenas maneras.